Para no quedar en el olvido, los choferes de guaguas y carros públicos de la ruta de la Av. Máximo Gómez hacen todo lo posible por subsistir ahora que recién llegó el
Metro de Santo Domingo. Parece mentira, pero los sindicalistas están aprendiendo que para dar en el clavo en el gusto de la gente aprendieron un detalle tan valioso como es el servicio al cliente.
En una economía de servicios como se supone que es la nuestra, la carencia de un servicio afable al consumidor en gran parte de los sectores es notable. Y el transporte no se quedaba atrás. El pasajero
es juez en este entorno: busca un servicio donde le respeten, tengan educación y por supuesto, servicio al cliente. Si la OPRET mantiene eso, seguirá siendo la elección del público por buen tiempo.
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