Llega febrero. Los dominicanos —como dice
Pedro Genaro— pasamos de un mes lento, aburrido y que parecía interminable como enero, a un febrero ultrarecargado de actividades de ocio y cultura en general —a pesar de la crisis—. El conocido
«Mes de la Patria» es también un coctel de mascaras, carnavales de distintos puntos del país.
Varios pueblos como La Vega, comenzaron a realizar sus fiestas durante los fines de semana. Los conocidos «tours» están ofertando el mejor ambiente posible y estas festividades hoy en día son una rara exposición donde «el coro» vale más que la tradición carnavalesca. No es cuestión de ser puritanos: es entender que estas actividades tienen un fin mucho más grande, más cultural, que se está perdiendo.