Este fin de semana que pasó, nuestro amigo y fotorreportero
Reynaldo Brito escribió acerca de la casa de
Gregorio Luperón, aquél héroe de casi dos siglos que luchó por nuestra República y que fuese presidente de la nación por un breve periódo de tiempo. De lo que estaba en pie era la casa donde nació, pero en condiciones paupérrimas y sin un tratamiento digno de un héroe pasado como Luperón.
Y así, como lo sucedido con otras casonas que existen en el país como aquella donde nació
Matías Ramón Mella —
la cual escribimos al respecto meses atrás—, es notable cómo no tenemos una cultura de preservar lo que tenemos. La casa de Luperón se cae literalmente a pedazos, siendo decretada por el gobierno como
Patrimonio Cultural. ¿Así es que se trata a la cultura, en nuestro país? A veces es peor.