No se cambia de Barbero
Foto : Con abejón en mano el peluquero da los toques para dar el corte deseado por el cliente. Los hombres y las peluquerías Hablamos mucho de las mujeres, de cómo duran horas en los salones de bellezas, y escuchamos como ellas se quejan de las extensas horas de calor a las que se someten con el fin de lograr esa belleza física, y es de nuestro conocimiento algunos de los controversiales temas que entre esas paredes las féminas discuten y comparten entre risas, picardía y leves pleitos. Sin embargo los hombre somos seres fieles a la misma Barbería, muchos tenemos sobre 10 años poniendo nuestras cabezas en las mismas manos, muchas veces teniendo que transportarnos hasta 30 y 45 minutos hasta llegar al barbero porque hace un par de años nos mudamos y no confiamos en ningún barbero cerca de donde vivimos. Apreciamos en gran manera el hecho de que sólo tenemos que sentarnos en la silla y el barbero sabe exactamente cómo quieres que te corte el pelo.
Tomás Ramírez