Cuando llueve en la UASD
Otro día más de clase para el joven estudiante Miguel Ángel quien se ha vuelto un experto en cuanto de sobrevivencia extrema se trata. El día está nublado y muchos estudiantes han faltado pero esto no le quitará las ganas de dar su primera clase de tridimensional, mientras se acomoda en su asiento se alegra al ver que el profesor llegar temprano —¡Aleluya!— y este empieza a explicar la clase en la pizarra acompañado del sonido de la lluvia cayendo sobre el zinc del pequeño curso. Momento perfecto, no hay calor, está recibiendo la clase por la cual había pagado cuando de repente, todo lo que el profesor había escrito en la pizarra fue borrado por una cortina de agua que bajó desde el zinc hasta el suelo cubriendo la pizarra y borrando toda marca de tiza que había en ella.
Rull Fernández