Cada cierto tiempo suceden cosas en este país que convencen a cualquiera de que hace mucho la democracia se convirtió en anarquía. ¿El más reciente ejemplo? La manifestación ayer de unos sindicatos de volquetas y demás vehículos de carga en Barahona, quienes bloquearon el acceso al puerto de esta ciudad a la empresa Khoury Industrial , cuyo único delito es que no usa los servicios de estos sindicatos.
Al final, van examinar nuevamente a más de 800 estudiantes que fueron implicados en un caso de «acciones fraudulentas» durante las pasadas Pruebas Nacionales. No deja de sorprenderme el hecho de que tal acción —copiar un examen— haya causado tanto alboroto, pues en los años que tengo pisando un aula (en colegios, liceos, universidades e institutos y hasta seminarios bíblicos) esto ha sido lo más común. Es tan común, que el copiarse ha dejado de ser fraude —perdió el matiz moral que antes tenía— y se ha convertido en una batalla abierta entre profesores y alumnos en el que cada grupo desarrolla tácticas y herramientas para vencer al contrario.
El viajante, personaje esencial en la cultura dominicana, ya no es lo que era. Ese dominicano que emigró hacia el norte cuando el acceso al mundo no era tan amplio como ahora y a su regreso, era esperado, buscado y visitado por una multitud de gente sedienta de saber a qué sabe un McDonald's, qué tanto brillan las luces o cuál es la textura de la nieve. (El merengue Volvió Juanita, de Milly Quezada, describe muy bien esta realidad.) El viajante tenía una estética, con sus fotos, sus accesorios de vestir y sus maletas cargadas de regalos, pero su activo más valioso eran sus nuevos referentes culturales y vivencias, las cuales tenía siempre a mano, dispuesto a compartirlas. Tan importantes eran esas vivencias, que me antevería a decir que la multitud buscaba en el viajante tanto o más para enterarse de cómo era aquel mundo desconocido que para que le regalara uno par de tenis.
Todos le conocemos como la «Primada de América» , pero su nombre es más largo: Catedral Metropolitana Santa Maria, de La Encarnación . Iniciada en las primeras décadas del 1500, en plena Conquista de los Españoles por el hoy continente que todos conocemos como América, esta iglesia significó en su…
«Este es un país de animales» Esta frase la oigo día tras día en mi casa, en la oficina, y hasta por radio y TV. Lamentablemente, quienes opinan así no están tan equivocados. Por una mezcla de ignorancia, falta de educación y desidia por parte de las autoridades, Santo Domingo y el resto del país se han ido convirtiendo poco a poco en tierra de nadie , donde cada quien hace lo que le plazca sin ninguna consecuencia.