Sólo somos dinero para ellos
Después de un aguacero repentino y durar más de lo normal en mi casa por la lluvia, pude tomar el transporte con el cual me dirigía hacia mi trabajo. Un señor que iba en el último asiento pidió parada y llegó al frente con su ropa mojada igual que el bulto que llevaba en sus manos, el techo de la…
Rull Fernández