Dentro del transporte público
Abordo un carro público a las 7:05 AM el cual después de tener unos siete segundos conmigo se detiene frente a una persona, a la cual le mueve el dedo de arriba para abajo constantemente, esta al ver que no es la ruta que espera le ignora y mira hacia el horizonte esperando ver el carro que ella necesita. El chofer —no se porque— se queda frente a la joven haciendo la misma seña aun después de que todos nos dimos cuenta de que esta ya le había ignorado. Luego de darse cuenta que realmente no le necesitan en ese lugar, este sigue su ruta y se detiene nuevamente, «Duarte, Duarte, Duarte». Me he dado cuenta que a los chóferes les gusta hacer incomodar al pasajero con su eterna paciencia y su falta de respeto para con uno.
Rull Fernández