Una experiencia inolvidable
Esta mañana esperando que pasara el trasporte y ya tarde para llegar al trabajo, vi una guagua que venia y sin pensarlo la abordé. Cuando la guagua arrancó me di cuenta que no había espacio para mi en la parte de arriba lo cual tenia que quedarme en la entrada —en el pequeño, fino e inestable pedazo de metal que se encuentra en la puerta—. Pensé varias veces en quedarme pero veía la hora y la verdad que me preocupaba, me estaba sujetando fuertemente de un extremo de la guagua pensando que si acaso se desprendía la parrilla, podría quedarme colgando —se que estaba pensando un poco paranoico pero quien hubiese estadio en mi lugar sabría de que hablo—.
Rull Fernández