Foto : Hablando con un amigo el día de ayer llegó a nuestras bocas el tema de los videojuegos, hablando de toda clase de consolas me dice que el tiene un «Gameboy caja e’ muerto» no lo creía hace más de ocho años que no tocaba un aparato de estos. Me dice que un amigo lo iba a botar y aprovechó la ocasión y lo tiene como reliquia en su hogar.
Recuerdo cuando era pequeño me levantaba temprano en la mañana encendía el televisor y lo primero que escuchaba era «El coro Induban les desea felicidad» esa canción me encantaban, y cuando la vuelvo a escuchar me trae muy buenos recuerdos. En esta época del año hay muchas canciones que traen emociones a nuestro corazón, y es porque es navidad, un tiempo de paz, amor y tranquilidad. Hicimos está lista con los comentarios que dejaron nuestros lectores por Twitter y Facebook , si te acuerdas de algún otro que no tengamos aquí, déjanos tu mensaje y enseguida actualizaremos.
Foto : Capitan N «The Game Master», fue uno de los mejores muñequitos, para los Súper fiebruses del los video juegos. ¿Tú te acuerdas? En Duarte 101 hemos hablado bastante sobre el Nintendo, lo que hacemos alrededor de este fascinante aparato de ilusiones es definir, analizar y hasta recordar elementos y componentes de esta cultura del videojuego. Tú que fuiste fiebrú del Nintendo, sus cintas y sus personajes quizás recuerdes una serie animada que se transmitió por un tiempo en Telesistema llamada «Capitán N», el dueño del juego. Esta fue la primera caricatura que representaba a alguno de los personajes más famosos de los videojuegos de finales de los 80s, principios de los 90s. Una idea súper innovadora, que le daba vida a quienes jugabas a través de tu consola gris de encima de la televisión. La historia era sencilla, un viciao del Nintendo «Kevin» jugaba tranquilo como cualquier día, hasta que fue atraído por la televisión y entró al fantástico mundo de los juegos. El intro del Show mostraba a Kevin como un joven escolar de carne y hueso que se convertía a caricatura y vivía en Videoland, el reino de los videojuegos.
Video : ¿Alguien recuerda el anuncio de Cerveza Presidente «Dominicano Soy» donde aparecían Amelia Vega, Eddy Herrer y Milly Quezada?. Un comercial que llamó mucho la atención en nuestro país, cada vez que lo veía me engranojaba y me daba tanta alegría de ser Dominicano.
El renacimiento fue una época donde las artes florecieron y el pensamiento humano se volvió esperanzador y hasta sublime. Entre sus grandes exponentes estuvieron Leonardo da Vinci, Rafael Sanzio, Miguel ángel Buonarroti y Donatello. Yo conocía muy bien esos nombres mucho antes de recibir por primera vez mi clase de historia. Leonardo, Rafael, Miguel Ángel y Donatello fueron más que artistas para mi, eran mis juguetes y personajes Ninja favoritos. Patadas voladoras, golpes de karate y mucha astucia dominaban ahora los dotes y talentos de estos cuatro hermanos mutantes. Eran las tortugas ninja, cabían en la palma de mi mano, y combatían contra el maligno Destructor y sus secuaces. Posiblemente los juguetes más exitosos de los 90s, Viví su fiebre de principio a fin. Tenía la tortuga bombero, la coronel, la paracaídas, policía, la pelotera, la rockera, la vaquera, la tortu-guagua, 3 tortu-motores, un Rafael gigante, una Donatello Trasformer, el reloj de Leonardo, la lonchera, la mochila y hasta la bicicleta ninja.
¿Se juega todavía el escondido? Es ya un hábito que escribamos sobre estos juegos de la infancia, para quizás en su evocación y recuerdo lograr rescatar del olvido estas grandes experiencias del pasado. Parece que los Playstations, los juegos en el Facebook y las Blackberrys se han encargado de esconder en lo más remoto de nuestra mente, el muy popular juego del escondido, es otra lamentable víctima del mundo globalizado. Estamos hablando del más popular de los juegos tradicionales, no tiene ciencia, tampoco microchips. El escondido es una dinámica recreativa jugada por todos los dominicanos, aunque quizás ahora algunos políticos, inversionistas y narcotraficantes también se animan a jugarlo con mucho éxito. Con sus variantes, escondido americano y de latica, este popular juego marcó inevitablemente nuestra niñez. Es posible que hoy en día muchos hayan olvidado un poco esta emocionante experiencia de esconderse y evitar ser encontrado, es lo que vamos a recordar aquí.
Lo recuerdo como ahora, tenía un Berol Mirado No.2, un lápiz grande, con mucha borra y su punta bien afilada. Me encantaba escribir con él, si me equivocaba solo tenía que frotarlo al revés y desvanecía la letra o el trazo mal escrito. Mi Berol, en realidad no era uno, eran muchos, todos los días perdía uno, siempre fui despistado de pequeño. Recuerdo lo mucho que me acostumbre a escribir a lápiz, era fácil, cómodo y sin miedo. Esa astilla de madera perfectamente moldeada de algún pino y con grafito en el centro proporcionaba a mis cuadernos la perfecta impresión de mis tareas, y dibujos. ¡Ya nadie lo hace! Dejamos de escribir a lápiz. Qué pena que para los adultos escribir con este palo de madera es cuestión del pasado, de primaria, considerado como algo de niños.
Video : Recordando los viejos y mejores tiempos, los comerciales de Barceló todavía son recordados con mucho agrado en cualquier parte del país. Mi abuela siempre dice «Los anuncios de antes si eran lindos, yo me acuerdo de esos de Barceló eran tan bonitos».
Quién diría que un plomero con bigotes hoy es uno de los personajes más reconocidos en el mundo. Hoy por hoy el impacto que ha tenido Mario y el nintendo ha sido tan grande como asombroso. De alguna forma me siento parte de todo ese movimiento mundial que comenzó con un hombrecito, un hongo y una princesa. Recuerdo cuando lo trajeron, estaba en su caja, debajo de la cama de mi hermana, en realidad era un regalo para ella, y tenía que esperar a que regresara de un viaje para que lo abriéramos. Lo había jugado en casa de nuestro primo, era «lo ma mejol», tenias que matar montrícos, romper ladrillos, entrar por tuberías, comer flores que te daban poderes, y llegar a tiempo a un castillo que era la meta, después pasabas al siguiente mundo.
¡Mi bomba es grande..! ¡Mi bomba sube..! ¡Yo hago mi bomba con Dubble Bubble..! ¿Quién no recuerda los Dubble Bubble? Rosados, rectangulares, de un olor inconfundible que despertaba, al instante, las ganas de masticar chiclets. Hoy me encontré con un paletero y le dije, por molestar, que me diera un peso de Dubble Bubble, me respondió obviamente que «eso ya no se vende». Al pensar en estos chiclets o goma de mascar, pues chiclets es una marca... Como les decía, al pensar en esta goma de mascar visitan mi memoria, olfato y paladar gratos momentos de infancia, la escuela, recreos y paleteros. Aunque a veces me engrifaba cuando rozaba la parte inferior de las butacas y estaban repletas de chiclets pegados y, por supuesto, masticados. Algunos se sentían todavía fresquecitos, otros parecían tener milenios ahí pegados, pues más duros y secos no podían estar.