Todos los días sale a la luz un nuevo caso de abuso policial, todos hemos sido testigos o víctimas de uno de los tantos hechos registrados en nuestro país. El caso de David Gil un repartidor del periódico Diario Libre fue algo que me impacto mucho, según sus declaraciones unos agentes montaron su…
Esta mañana llegué a la oficina y me di cuenta de que no teníamos Internet ni línea telefónica, por pura coincidencia se me dañó el celular y no tenia como reportar la avería, cuando Rafa llegó el pudo comunicarse desde su móvil y lo reporto, pero ya teníamos mucho tiempo sin Internet.
Anoche vi un grupo de jóvenes de los que limpian vidrios fumándose un cigarro entre 5, no llegaban a los 17 años y uno de ellos ni a los 11. Se pasaban de mano en mano el preciado objeto esperando a que volviera a ellos, el más grande del grupo y por su cara el más experimentado se veía con menos interés que los otros.
Iba en un taxi por el elevado y en los diez minutos que dure para cruzarlo, pude ver cuatro motoristas «sin cascos» cruzándome por el lado. Ellos que creen que la ley de «No motoristas por el elevado» es para perjudicarlos, no entienden que eso es para protegerlos a ellos y protegernos a nosotros.
Ayer me monté en una guagua y me siento al lado de dos estudiantes de medicina de la UASD , una de ellas va hablando de algo que le paso en un hospital donde estaba colaborando y dice: «cuando ella estaba acostada el doctor me dice que le ponga la anestesia y yo le dije que no sabía poner inyecciones, y él me dijo vociao’, ¿yo le estoy preguntando si usted sabe?
Me monte en una guagua y me toco sentarme bien cerquita del cobrador, íbamos hablando de cómo le va en su trabajo y él me dice «me gusta mi trabajo, yo conozco to' las rutas de aquí de la capital, toy' en esto desde los catorce años, y he tao' en 6 rutas diferentes, aquí hay pocos cobradores como yo».
Empezando el día escucho en las noticias que un grupo de ladrones atracaron a un señor y lo mataron, que el precio del combustible subió, que un hombre mato a su esposa sus hijos y luego se dio un tiro sólo por celos, esa no es la mejor forma de empezar el día.
De 2.7 millones de estudiantes que empiezan el día de hoy con ánimo y alegría a asistir a la escuela, es una pena ver que menos del 50% de estos no llega ni al bachillerato, muchas veces por falta de recursos, o sólo porque se cansaron de seguir con la misma rutina.
Ya mañana empiezan las clases muchos niños igual que muchos padres están alegres por eso, pero también hay muchos que todavía no saben cómo van a ir porque ni si quiera tienen el uniforme adecuado.
Este artículo es una reacción a una noticia —conmovedora— publicada por el Periódico Hoy donde reseñan la carta que unas mujeres, compañeras de sacerdotes, le escribieron al Vaticano. Lean primero la noticia y luego regresen por el artículo. Después de leer, anímense a dejar sus comentarios sobre el tema. A pesar de ser la iglesia católica romana mi casa espiritual —sirvo en una iglesia de corte protestante: PezMundial—, he analizado el tema del celibato entre los sacerdotes católicos con mucho respeto y detenimiento, estudié en un colegio católico (Colegio San José, en Azua) y tengo buenos amigos que sirven en esa iglesia. La gente piensa que sólo hay celibato entre los sacerdotes católicos, pero así como muchos padres asumen el celibato voluntariamente, también existen casos de ministros protestantes y de otras confesiones que eligen —voluntariamente, claro está— no casarse. La conclusión a la que he llegado es la siguiente: las más altas autoridades católicas están convencidas de que tal exigencia ha hecho más mal que bien y hace mucho que entienden la sexualidad como un regalo de Dios, pero no lo derogan por razones económicas. El Vaticano está en una encrucijada, pero no puede soportar la carga de sostener tantas familias.