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Duarte101, el metroblog
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El último día de vida de Álvaro Arvelo [Cuento]

Entre las 6 y 20 o y 25 irrumpió la figura de don Álvaro hacia la antesala de la cabina, nada extraño hubo en él, salvo que cuando saludó a Cundo Camarena sustituyó sus palabras habituales por una leve pero despiadada sonrisa al más puro estilo de Jack Nicholson haciendo de guasón.

Aneudy Santos

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Cuando usábamos cadenas de oro

Antes estuvieron muy de moda las cadenas o cordones de oro, desde que nacíamos nuestros padres nos encaquetaban una. Niños, grandes y hasta viejos poseían su cadena doradas alrededor de su cuello, eran otros tiempos, aparte de que habían menos delincuencia, también existía un deseo de demostrar cierto status y hasta adoración espiritual llevando una cadena de oro. Ver a alguien con una o más de una era algo bastante común quizás un factor que aceleró el uso de este tipo de prenda en los sectores populares fue a partir de los «Dominican Yorks», peloteros y músicos quienes exhibían enormes alhajas con grandes medallas, crucifijos o hasta sus propios nombres. La cultura de la cadena de oro fue muy extendida y re-popularizada a partir de estas figuras que le dieron un nuevo brillo a sus imágenes utilizando oro.

Alf MicStar

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¿Por qué los hombres no usan sombrillas?

No hay nada más pariguayo en el mundo que ver a un hombre con una sombrilla sin abrir en las manos, eso junto a la lonchera del trabajo y las antiguas carteras debajo del brazo realmente lo hacen ver bastante extraño. Quizás sea por machismo, por orgullo o simplemente por no andar con ellas, pero el hombre dominicano considera que cargar con una bendita sombrilla lo hace ver delicado y si lo diría Tubérculo gourmet bueno ya conocemos su opinión. Aunque la humanidad ha utilizad a la sombrilla o paraguas para protegerse de la lluvia y del sol aquí la cultura de usarlas corresponde única y exclusivamente a las mujeres. Muchos hombres prefieren pasar todas las penas y dificultades que proporciona andar sin una de estas cosas para evitar lacerar en parte la masculinidad que al parecer queda ultrajada cuando algunos deciden llevar una para protegerse de las inclemencias del tiempo.

Alf MicStar

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Cuando tener piojos estaba de moda

Desde que era niño no escucho una epidemia de piojos como la que viví a inicios de los 90s, prácticamente todo carajito tenía la cabeza enchumbada de estos diminutos parásitos chupasangre. «¡Cuidado tiene piojo!» las madres, los niños, todos vivimos una paranoia generalizada con estos bichos, que en muchas ocasiones nos pusieron a todos de cabeza. Siempre escuché como leyenda que los piojos consideraban las cabezas de pelo bueno ―lacio― el paraíso capilar por excelencia. Yo tuve piojos y admito que me sonsacaron, me pusieron en zozobra y lo peor, por ellos en mi escuela me discriminaron y aislaron. Todo comenzó con un picazón, después otro, ya al rato mis cuatro dedos no cubrían mi cráneo, mi segunda mano tampoco, de pronto un niño chismoso al lado de mi butaca «¡profe Alfonso tiene piojos!» de inmediato todos me hicieron el ¡fo!, parecía yo un enfermo de lepra, nadie quería acercarme a mi o a mis piojos.

Alf MicStar

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Las mujeres ya no usan medio fondo

Quizás conoces la prenda porque tu abuela lo usaba, porque cuando chiquito un día viste varios de ellos en el tendedero o porque simplemente llegaste a usar uno. En tiempos como este de calentamiento global, comodidad al vestir y libertad de colocarse más prensas fracaso y sensuales el mítico medio fondo no hubiera sobrevivido ni un segundo. Con solo pensarlo o decirlo nos remontamos a aquellos años en que los largos vestidos y largas faldas necesitaban de una prenda interior que cubriera toda la ropa desde adentro así darle mayor volumen a la ropa y evitar la transparencia de los tejidos. Las doñas de antes se encaquetaban su refajo, su medio fondo y cualquier otra cosa más para andar bien protegidas y resguardadas con sus vestimentas.

Alf MicStar

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La Odisea de coger pa´ Nueva Yol

Dicen que New York es la ciudad que nunca duerme, irónicamente llegar a ella es el sueño de miles de dominicanos. La gran manzana se convirtió en un paraíso perdido cuya ruta ha sido trazada por una mortífera mezcla de desesperanza e ingenuidad pues llegar allí, es como la panacea de todos los males, como si fuese la piedra filosofal de los alquimistas del medio evo. Ahora bien algo hay de siniestro e irracional en esa fijación que muchos dominicanos sienten por New York traspasando la enajenación mental de mentes volubles susceptibles de ser narigoneadas por la más tenue promesa de prosperidad. ¿Cómo es posible que gente que ya tiene su vida echa abandone sin ton ni son a sus familias para vivir dicha odisea? Se adjudica dicho comportamiento a carencias económicas pero al ver la irracionalidad de dicha resolución nos damos cuenta que aquí hay gato entre macuto.

Aneudy Santos

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La era del Reloj calculadora

Los 80s significaron toda una revolución tecnológica para el mercado de los relojes, ya los modelos análogos y de cuerda habían perdido popularidad, y desde la anterior década una marca japonesa « Casio » comenzó a comerle los caramelitos a todos los que reinaban en el amplio y ancho mundo del tiempo. La juventud quería cosas nuevas, más tecnología y más dispositivos vanguardistas, que aparte de simplemente marcar la hora tuvieran otras funciones de igual o mayor importancia. De todos los relojes digitales que hicieron furor en la adolescencia de aquellos tiempos, ninguno fue tan exitoso y querido como el reloj calculadora, este cómodo aparato se acomodó en las muñecas de millones de personas que aprovechaban de él sus innumerables características como: Alarma, hora mundial, agenda y por supuesto calcular operaciones aritméticas.

Alf MicStar

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El gancho de votar por Ninguno

Leonel Fernández es desde el año 2004 el centro de la política local, es causa y efecto de la dinámica de dicha actividad ya sea para bien o para mal, un reflejo de esta realidad es que todo aquel que quiere alcanzar notoriedad política usa como estrategia lanzar su verbatim hacia él. Este estatus de cosas lamentablemente afecta a la política en sí, pues si la casi totalidad de la masa de votantes llega a sentirse defraudada del presidente con ello siente que la política como tal es una profesión en franco descredito. Y lo que ha pasado en estos últimos 4 años es un desgaste progresivo de la figura del presidente y con ello de la política como tal. Es como una miopía que impide que la gente distinga ambas cosas. ¿Pero que tienen que ver los «ningunistas» con esto? ¿De qué son sospechosos? Paso a hacer las conexiones.

Aneudy Santos

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Muerte a la Francesa

La lluvia hizo del viernes en la tarde un espacio realmente sombrío. Aun así todo aquel que anduvo la Lincoln desde tempranas horas no tenía en su agenda una cita con la muerte. Fue bajo esa húmeda tarde de aciago cielo gris que, Rubén Soto, luego de almorzar tomó rumbo hacia el negocio de su propiedad: la panadería y repostería «La Francesa» En el parqueo de la misma decenas de vehículos esperan por sus dueños y a decir verdad un Jeep Mitsubishi con varios hombres en su interior poco o nada llamaría la atención por parte de un guardia de seguridad que más parecía un portero de bar de mala muerte, para colmo ausente de su lugar de servicio. El infausto escenario estaba listo y para cuando Don Rubén salió de su vehículo, apenas oyó un siseo proveniente de un arma con silenciador.

Aneudy Santos

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Las elecciones: un resumen

Foto : Aunque la abstención superó el 60% , la gente votó. El mercado electoral dominicano no está compuesto por los distintos partidos, candidatos y propuestas, sino más bien por los venduteros, los compradores de cédulas y los electores, que a veces jugamos la posición de cliente y a veces la de vendedores. Un día normal El día antes de las elecciones todo estaba prácticamente normal, menos gente en la calle pues algunos decidieron recogerse en sus casitas, otros eligieron ir la playa y quien escribe este artículo se la pasó leyendo un buen libro, aclaro que fui a votar por los candidatos de menos posibilidades. Ya imagino la gran sorpresa de quienes cuentan los votos al encontrar uno a favor de Pedro Catrain, y es que votar por un candidato de un partido alternativo me pareció por la milla, mucho mejor idea que asumir que como Ninguno sirve, entonces debía votar por ninguno. ¿Y el día de las elecciones? Una vez en la fila se me acercó un compra votos. Me ofreció quinientos pesos y francamente debí andar con cámara para retratar la cara que puso el fulano de la oferta cuando le dije que no.

Aneudy Santos