Las Palomas: ¡no son las mismas!
Desde hace algunos años he sustentado una teoría. Tiene que ver con palomas. Antes no estaba muy segura, pero ahora lo digo con toda propiedad. No sólo las personas han cambiado con el pasar de las décadas, también las palomas han cambiado. Recuerdo que de niña, al uno pasar siquiera cerca de un grupo de palomas, de repente, todas huían volando rapidísimo. Dejaban su rico manjar de arroz o migajas de pan a medio terminar y corrían por sus vidas. El más tierno bebé aprendiendo a caminar las espantaba, hoy puede pasar el más intimidante mangansón, y se quedan igualitas, como si nada. Quizás las palomas ya se acostumbraron a la gente, al sonido de los carros, o simplemente están «jartas».
Laura Urdapilleta